Mi piel no pertenece al frío

Mi piel no pertenece al frío
Está hecha de piedritas, es color arena
y se acurruca con la brisa del campo

Mis pies no se criaron sobre nieve
Crecieron arrullados por el vaivén de las olas
y las rocas del río

Mis manos no se cubren con guantes
Mis manos pelan plátanos, mondan chinas
y saludan al vecino

Mis ojos no se sorprenden con paisajes monocromáticos en blanco
Ellos han visto los atardeceres más impresionantes
en las playas del oeste

Mi abuela no me enseñó de postres de manzanas,
muñequitos de jengibre, ni bastones de menta
En su casa aprendí a amarrar pasteles,
esperar por el arroz con dulce,
y mezclar las leches del Coquito

Mis oidos no reconocen "Let it snow, let it snow,"
tampoco "Jingle Bells Rock,"
estos se descontrolan al compás de mis caderas
cuando suena Héctor Lavoe y Willie Colón

En mi calle no se corría entre pinos y ardillas
Nosotros trepábamos flamboyanes,
nos enganchábamos lagartijos en las orejas
y corríamos gallinas

En casa no se hacía un hombre de nieve,
ni nos tirábamos al piso a hacer ángeles
Nos íbamos al parque a buscar paja
para montarle un pesebre al niñito Jesús
y yerba a los Tres Reyes Magos

Mi corazón no tiene muchas estrellas,
ni es color azul marino
Mi corazón es color cielo y monoestrellado

Mi piel no pertenece al frío
Pertenece a la lluvia, al sol y al mar,
Pertenece a Puerto Rico

Autor: Nicole Quiles ©2017

Publicado en abril 2025.

2 comentarios en “Mi piel no pertenece al frío”

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