¡Mea culpa!

Y fue en el calor infernal de aquel carro, justo cuando los muslos se quemaban con el cuero de las sillas y las gotas de sudor bajaban ardientes por mi rostro, que miré al espejo del retrovisor y lo vi todo.

Detrás de ese rostro cansado, sudado y envejecido, estaban las ganas de aquellas veces que no tomé acción.

El tiempo escurrido en mis arrugas, y los sueños guardados en cobardía, mostraron sin pena lo que hacía tiempo evadía enfrentar.

Esa tarde el sol de agosto quemó tan duro, que sin lograr escapar del tapón en aquel carro viejo y con el aire acondicionado dañado, transitando la avenida cargada de carros de lujo, pude entender que todo había sido culpa mía.

Mea culpa, susurré al espejo.

¡Mea culpa!, grité furiosa a lo lejos.

Cerré los ojos por un momento. Respiré lo más hondo que pude y lo acepté: toda esa precariedad era mi premio.


Mi piel no pertenece al frío

Mi piel no pertenece al frío
Está hecha de piedritas, es color arena
y se acurruca con la brisa del campo

Mis pies no se criaron sobre nieve
Crecieron arrullados por el vaivén de las olas
y las rocas del río

Mis manos no se cubren con guantes
Mis manos pelan plátanos, mondan chinas
y saludan al vecino

Mis ojos no se sorprenden con paisajes monocromáticos en blanco
Ellos han visto los atardeceres más impresionantes
en las playas del oeste

Mi abuela no me enseñó de postres de manzanas,
muñequitos de jengibre, ni bastones de menta
En su casa aprendí a amarrar pasteles,
esperar por el arroz con dulce,
y mezclar las leches del Coquito

Mis oidos no reconocen "Let it snow, let it snow,"
tampoco "Jingle Bells Rock,"
estos se descontrolan al compás de mis caderas
cuando suena Héctor Lavoe y Willie Colón

En mi calle no se corría entre pinos y ardillas
Nosotros trepábamos flamboyanes,
nos enganchábamos lagartijos en las orejas
y corríamos gallinas

En casa no se hacía un hombre de nieve,
ni nos tirábamos al piso a hacer ángeles
Nos íbamos al parque a buscar paja
para montarle un pesebre al niñito Jesús
y yerba a los Tres Reyes Magos

Mi corazón no tiene muchas estrellas,
ni es color azul marino
Mi corazón es color cielo y monoestrellado

Mi piel no pertenece al frío
Pertenece a la lluvia, al sol y al mar,
Pertenece a Puerto Rico

Autor: Nicole Quiles ©2017

Publicado en abril 2025.

Amor a primera vista

Desde hace mucho tiempo, me preguntaba si eso del «amor a primera vista» era algo cierto o solo era una fantasía más que nos vendían las novelas populares de Latinoamérica. Creí muchas veces haberme enamorado a primera vista cuando en cuestión de segundos me topaba con la triste realidad que había sido otra falsa alarma. El tema del amor siempre me llamó la atención, es que, soy una novelera orgullosa y una soñadora empedernida.
Desde pequeña, soñaba con la llegada del príncipe azul, que con la primera cruzada de miradas ya quedaríamos flechados para toda la vida. La vida nos regala muchas sorpresas, muchos desencantos y muchas alegrías. Tal vez el amor a primera vista era una construcción social y no existía.
Luego de tantos desencantos, me di cuenta que nunca me había enamorado ni a primera vista, ni a segunda, ni a tercera. Faltaba algo, algo que sería lo que iba a llenar todo. Algo que tuviera esa magia capaz de convertirse en amor, y cuando menciono la palabra amor me refiero al amor verdadero, real, genuino y puro. ¿Donde se había escondido ese ser que me hiciera sentir todo esto que con ansias he esperado toda mi vida?
Decidí resignarme y pensar que todo esto del llamado «amor a primera vista» había sido un engaño nefasto. ¡Oh no! Yo había sido una más en la lista de tontas esperando el verdadero amor. Con todo esto dando vueltas en mi cabeza por muchos años, algo inesperado sucedió. Fueron 37 semanas de espera. El 14 de diciembre del 2007 a las 10:00p.m. en el Hospital Pavía de Santurce, Puerto Rico conocí mi tan esperado «amor a primera vista» .
Cuando lo vi supe que era él. Lo reconocí. El me reconoció. En cuestión de segundos quedamos flechados para toda la vida. Es un amor verdadero, real, genuino y puro. Su peso fue 7 libras con 2 onzas. En ese instante de mi vida me di cuenta que a veces uno se encasilla en una idea y no ve más allá. El amor a primera vista existe. Ese amor eres tú, Etienne. Te amo. Feliz día de las Madres para mí y para todas las madres que conocemos este amor.

Lo que me vayan a dar que me lo den en vida!

Llegar a viejo…todos llegaremos a viejos! Cuando estemos viejos vamos a entender que se siente estar 24 horas frente a un televisor (con el volumen exageradamente alto, por supuesto ya no escuchas bien!) el cual se ha convertido en tu unico amigo. Que triste sera que nuestros hijos no se den cuenta que ya eres un viejo que no escucha, que ve con dificultad, que con las manos apenas puedes encontrar el balance, que la casa se ha hecho muy grande para tu tristeza. Que horrible sera escucharlos creer que aun tienes 40! «Ay por favor si tu limpias el patio para distraerte!», «Ay por favor para que quedarme una noche contigo en el hospital si tu no me vas a necesitar!», «Ay por favor si el no le gusta salir de la casa!», etc, etc…

Tengo 27 a~os y solo un hijo. Me pongo a pensar (por que no puedo evitarlo) en como se sentiria uno despues de vivir una vida independiente volver a ser bebe de nuevo pero sin tu mami para cuidarte todo el tiempo, acurrucarte y sobre todo hacerte compa~ia. Si me conmueve un bebe cuando nace mas aun me conmueve un anciano cuando muere solo aunque dis que rodeado de su «familia». Yo creo que los achaques en la tercera edad se quedan cortos al lado de la soledad que se enfrenta en esta ultima etapa de nuestras vidas.

Tendran nuestros hijos tantos compromisos a la hora de cuidarnos a nosotros? Tuvimos nosotros tantos compromisos a la hora de cuidarlos a ellos? Como es que se juega este juego? Los ancianos necesitan que sus hijos los mimen como mima una madre a su bebe por que ellos son bebes nuevamente. Necesitan que vayamos les hablemos, les acompanemos, pasemos la noche con ellos aunque ni nos ocupen solo por que el saber que estamos alli, en el cuarto de al lado les hara dormir con seguridad como a los bebes! O es que dejarias a un bebe durmiendo solito en la casa?

Cuando yo sea una vieja quiero que lo que me vayan a dar me lo den en vida como dice una cancion por ahi. De que vale que cuando me muera se mueran gritando y llorando ante mi feretro si cuando estaba viejita y vivita tenian su «vida» y solo podian sacar para mi 15 minutos al dia? De que vale que se paren frente a la iglesia a hablar de lo buena que era yo si cuando mi casa se hizo grande nadie me la limpio? Nadie se quedo conmigo… nadie me escucho… nadie me entendio… nadie se dio cuenta que era una vieja tratando de hacerme la fuerte para no «molestar» sus rutinarias vidas! Cuando muera, al hijo mio que me haga eso le voy a «jalar» los pies por la noche como decia mi abuela! Las obras de caridad no siempre estan en la iglesia todos los domingos a veces estan frente a nuestros ojos y nos hacemos los ciegos…pero como dicen las malas lenguas; Asi es la vida!